Andrew del Bicentenario


Columna: 

Robots/Humanos



Por: Marco Roncagliolo



A inicio de 1976, el autor Isaac Asimov escribió su relato favorito, "El hombre del Bicentenario", por encargo para conmemorar el bicentenario de EE. UU. La trama se centra en Andrew Martin, un robot doméstico de la serie NDR que llega al hogar del Señor Richard Martin, su hijo y su hija, a quien Andrew bautiza como "Niña" (Amanda). La singularidad de Andrew se manifiesta en su capacidad para la talla en madera, un talento que le permite acumular una fortuna y, con el tiempo, le impulsa a buscar su libertad legal de la familia Martin, la cual obtiene con éxito. A lo largo de dos siglos, la lucha de Andrew se intensifica, buscando la plena humanidad; primero, reemplazó su cerebro por uno positrónico avanzado, un proceso que generó una dura batalla legal y tecnológica contra NorthAm Robotics, la empresa que lo creó, la cual se opuso tenazmente a estas modificaciones que infringían las Tres Leyes de la Robótica al acercar demasiado a una máquina a la condición humana. A través de sucesivas sentencias judiciales y transformaciones (incluyendo el cambio a un cuerpo con apariencia humana), Andrew logró vencer la resistencia empresarial. Sin embargo, su objetivo final de ser reconocido legalmente como humano solo se concretó cuando realizó el último sacrificio: al permitir que sus células envejecieran y así aceptar su mortalidad. Tras esta decisión, el Presidente de los Estados Unidos lo declara el "Hombre del Bicentenario" en su lecho de muerte, alcanzando su estatus humano justo antes de que su consciencia se desvanezca por completo, pronunciando como su última y significativa palabra el nombre de "Niña", la primera Martin que lo aceptó.

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