Aquitaine Progression (1984) de Robert Ludlum





Por: Marco Roncagliolo


Robert Ludlum dijo: “Así que supongo que comparó el suspenso con el buen teatro de forma muy similar. Creo que todo es suspenso y "qué pasa después". Desde ese punto de vista, sí, supongo que soy teatral. (Ludlum en Bestsellers: Top Writers Tell How, 1997)” (Ludlum in Bestsellers: Top Writers Tell How, 1997). Hijo de George Hartford Ludlum era un comerciante que falleció cuando el autor era niño, en 1934. Robert Ludlum fue educado de forma privada en la Academia Cheshire, Connecticut, y apareció en escuelas teatrales. Los intentos fallidos de Ludlum sirvieron como infantería en 1945-47 en el U.S. Marine Corps. En los 70s, sus novelas se componen de un individuo o pequeño grupo que se enfrenta a enemigos capaces de usar la maquinaria política económica y extrajo paralelos entre nazis y modernos fanáticos en el poder como caracteres en The Aquitaine Progression (1984). 


Esta novela inicia su entrada en escena en Ginebra es descrita como una "ciudad de altas murallas medievales y relucientes cristales tintados, de catedrales sagradas e instituciones menos santas" (Ludlum, 1984, p. 9), un lugar donde la predictibilidad choca con "revelaciones repentinas y no deseadas" (Ludlum, 1984, p. 9). Joel Converse se dirige al restaurante Le Chat Botte para reunirse con A.B. Avery, un hombre bajo la identidad de A. Preston Halliday, un antiguo luchador y compañero de la Marina. Avery le revela una conspiración liderada por el general George Marcus Delavane, llamado “carnicero de DaNang” organizando de alto rango organizando a militares de alto rango a la derecha. Avery advierte que los maniacos “solo necesitan un Hitler” para ejecutar un plan que cambiaría el curso de la historia y al final le cuenta que cuenta con 500.000 dólares para enfrentar esta amenaza. En los últimos instantes, el encuentro termina con una tragedia: Avery herido de muerte menciona la clave final “Aquitania…ese era el nombre que usaban…Aquitania”.


En este escenario, Joel Converse, un abogado ("attorney at law") cuya mente fue forjada por el trauma de ser un prisionero de guerra en Vietnam, descubrió que sus "recuerdos se agudizaba porque eran escudriñados, compulsiva y a menudo despiadadamente" (Ludlum, 1984, pp. 10-12). Se dirige al restaurante Le Chat Botté para encontrarse con A.B. Avery, un hombre que bajo la identidad de A. Preston Halliday actuaba como su adversario legal, pero que en realidad era un antiguo luchador y compañero de la Marina (Ludlum, 1984, pp. 10-14). Avery le revela una conspiración liderada por el General George Marcus Delavane, el "carnicero de DaNang", quien está organizando a militares de alto rango situados tan a la derecha que "no ha habido etiqueta desde el Reichstag" (Ludlum, 1984, pp. 30-36). Avery advierte que estos maníacos "solo necesitan un Hitler" para ejecutar un plan que cambiaría el curso de la historia, informando a Converse que cuenta con "quinientos mil dólares" para enfrentar esta amenaza (Ludlum, 1984, pp. 36-39). El encuentro termina en tragedia cuando Avery es herido de muerte y, en sus últimos instantes, menciona desesperado a su familia antes de revelar la clave final: "Aquitania... ese era el nombre que usaban... Aquitania" (Ludlum, 1984, p. 44).


Los hombres de Aquitania son el conjunto de los altos mandos militares que reúne el general Delavane. Encabezada por el general George Marcus Delavane, conocido como el "warlord of Saigon" y el "Butcher of DaNang", quien sostiene que solo el mando militar puede salvar al mundo del caos (Ludlum, 1984, pp. 36-37). Junto a él se encuentra el francés Bertholdier, una figura clave en la extrema derecha que comparte el liderazgo ideológico del movimiento (Ludlum, 1984, p. 338). Por otro lado, Erich Leifhelm destaca por su apariencia gélida de "wax-like skin" y labios blancos, operando desde Bonn y coordinando la captura de Converse mediante la vigilancia en hoteles como el Das Rektorat (Ludlum, 1984, p. 331). A este grupo se suma Chaim Abrahms, un hombre "stocky" con una franja de cabello corto, descrito como un "fanatic with no sense of balance" que tacha de traidores incluso a sus compatriotas israelíes que buscan fronteras seguras mediante la moderación, anteponiendo siempre la fuerza armada a la negociación (Ludlum, 1984, pp. 321-338). Finalmente, el brazo sudafricano es representado por el General Jan van Headmer, apodado el "Slayer of Soweto", un hombre cuyo pensamiento está anclado en el siglo XIX y que considera a los nativos como "bush primitives"; a pesar de su fachada culta y extremadamente cortés, es definido como un "unfeeling killer" y la pieza fundamental de Delavane en Sudáfrica (Ludlum, 1984, pp. 338-339).


Aquitania es una aterradora "world-wide network" de naturaleza militar y totalitaria, cuya existencia es revelada por las palabras agónicas de Avery: "Aquitaine... that was the name they used" (Ludlum, 1984, p. 44). Esta organización no es un grupo rebelde común, sino un "army without borders" compuesto por "uniformed professional killers" que no rinden cuentas a ningún gobierno, siendo "answerable only to themselves" (Ludlum, 1984, p. 38). Bajo el liderazgo del General Delavane, el "Warlord of Saigon", la red agrupa a figuras extremistas como el francés Bertholdier, el alemán Erich Leifhelm, el fanático israelí Chaim Abrahms y el sudafricano Jan van Headmer, todos unidos por la convicción de que el mundo civil se desmorona y "only the military can save it" (Ludlum, 1984, p. 37). Operando con una ideología radical de la que Avery afirma que "there’s been no label since the Reichstag", Aquitania busca provocar "political crises everywhere" y disturbios generalizados para justificar la toma del poder marcial, pretendiendo generar un cambio "irreversible en la historia" a través del caos y la fuerza bruta (Ludlum, 1984, p. 39).

Finalmente, la contraofensiva a Aquitania ante una “progression” de eventos diseñados para que las naciones se vean "all forced to accept them — or accept the unacceptable, the continuation of violence, of wholesale rioting, of the killing" (p. 783). Esta respuesta debe ser precisa porque el plan enemigo sigue meticulosamente "the pattern", un despliegue de protestas que "begin in the Middle East and follow the sun and the time zones" hasta alcanzar América, provocando el "Chaos" necesario para posicionar a sus líderes (p. 786). La contraofensiva se enfrenta a una "machine that is set in motion" que emite órdenes a "men" entrenados, bajo el mando de figuras que se autodenominan "consolidators, symbols of strength and discipline and lawful order" en busca de una supuesta "Stability" (p. 789, 791). Un acción importante es desmantelar la "Operation Sonnenkinder", donde niños fueron "biologically selected and sent out all over the world... to positions of power and wealth" (p. 808). Para lograrlo, Joel Converse debe contraatacar a la "the spine of what he had to do" y que para lograrlo "he needed all three men of Aquitaine" (p. 803); no obstante, le atormenta el dilema de si, al ganar esta batalla, "Aquitaine won after all" convirtiéndolo a él en uno de ellos (p. 803). Finalmente, el éxito de la contraofensiva, que demuestra cómo se hizo "Aquitaine feasible" mediante el "money" y comunicaciones como el "Code Isaiah", se consolida cuando la inteligencia aliada identifica que los militares implicados compartían "a minimum thirty-day summer leave", permitiendo su captura definitiva en "Cuxhaven, West Germany" (p. 796, 807, 820, 822).


Referencias

Kuusankoski Public Library. (s. f.). Robert Ludlum (1927-2001). Books and Writers. https://web.archive.org/web/20070331131750/http://www.kirjasto.sci.fi/ludlum.htm

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