El hombre que amabas las bibliotecas





Nota. Adaptado de Fahrenheit 451 1st ed cover, por Joe Mugnaini, 1953, Ballantine Books (https://en.wikipedia.org/wiki/File:Fahrenheit_451_1st_ed_cover.jpg). Dominio público en los Estados Unidos por falta de renovación de derechos de autor.


Por: Marco Roncagliolo


Hace 14 años, Raymond Douglas Bradbury falleció a los noventa y un años en la ciudad de Los Ángeles, California. Su biblioteca fue donada a la Biblioteca Pública de Waukegan, lugar donde el autor desarrolló sus experiencias de formación. Fue catalogado por Isaac Asimov como “el mejor autor de ciencia ficción” de todos los tiempos.

Durante sus primeros años, Ray Bradbury amaba las películas de terror como El fantasma de la ópera, los libros de Frank Baum y Edgar Rice Burroughs, y la ciencia ficción de la revista Amazing Stories. De visita en un carnaval, conoció a un mago llamado Mr. Eléctrico, quien le dijo: “¡Vive para siempre!”. Al día siguiente, Mr. Eléctrico le dijo que Ray era la reencarnación de un amigo suyo de la Segunda Guerra Mundial.

"En la noche del 10 de mayo de 1933, miles de estudiantes y simpatizantes nazis se reunieron en la Opernplatz de Berlín y en otras 21 ciudades universitarias para quemar libros en una gran hoguera. Estos actos de 'acción contra el espíritu no alemán' (Aktion wider den undeutschen Geist) fueron organizados por la Unión de Estudiantes Alemanes (DSt) y contaron con la aprobación entusiasta de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda." (United States Holocaust Memorial Museum, 2021, p. 2)

En ese momento, Ray Bradbury manifestó: “Cuando Hitler quemó los libros, lo sentí de manera tan profunda como si hubiera matado a personas, porque a lo largo de la historia de la humanidad, los libros son carne de nuestra carne... Si destruyes los libros, destruyes la memoria humana" (Bradbury, 2005, p. 14). Para Bradbury, la quema de libros era una forma de vaciar la memoria histórica de un país y de permitir la censura o el retiro de textos de las bibliotecas públicas.

A finales de los años 40, la televisión irrumpió en los hogares, un hecho que preocupó a Bradbury por ser un ferviente defensor de la lectura y de las bibliotecas. En los años 50 en EE. UU., coincidieron el boom económico de la posguerra, la construcción de suburbios y la adoración por el automóvil, sumados al impacto del macartismo con las listas negras de la época.


Nota. Adaptado de Ray Bradbury 1959, por autor desconocido, 1959, Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ray_Bradbury_1959.JPG). Dominio público.





The Pedestrian

En ese contexto, Ray Bradbury publica en 1951 la historia corta The Pedestrian (El peatón). Esta historia trata sobre un hombre detenido por el simple hecho de caminar ante una sociedad hipnotizada por la televisión. Así lo cuenta el autor:

Una noche, mientras caminaba por Wilshire Boulevard con un amigo, un oficial de policía nos detuvo y nos preguntó qué estábamos haciendo. Le dije: "Poniendo un pie delante del otro". Esa sospecha contra el pensamiento libre y el caminar me llevó a escribir The Pedestrian, y luego a convertir a ese peatón en el bombero que se pregunta por qué quema lo que quema (Bradbury, 1996, p. XI).

El autor describe a Leonard Mead como un hombre que amaba caminar en el silencio de una ciudad envuelta en neblina a las ocho de una noche de noviembre, sintiéndose "solo en este mundo de 2053" mientras enviaba "patrones de aire gélido ante él como el humo de un cigarro" (sin página). La calle se extendía "silenciosa, larga y vacía", con su sombra moviéndose "como la sombra de un halcón", reflejando que en diez años jamás se había cruzado con otro peatón (p. 243). El conflicto estalla cuando el único auto de policía de la ciudad lo intercepta con una orden metálica: "¡Quédese quieto! ¡Quédese donde está! ¡No se mueva!" (p. 244). Al ser interrogado sobre su nombre y oficio, Mead responde: "Leonard Mead" y "Supongo que me llamaría un escritor", a lo cual la voz del auto sentencia con frialdad: "Sin profesión" (p. 244).

Durante el interrogatorio, el auto le pregunta: "¿Qué está haciendo afuera?", y ante la respuesta de "Caminando", la máquina insiste: "¿Caminando por dónde? ¿Para qué?", obligando a Mead a explicar que camina "por aire" y "para ver" (p. 245). La tensión aumenta cuando el vehículo cuestiona su estilo de vida: "¿Y tiene una pantalla de visualización en su casa para ver?", a lo que él responde que "No", provocando un silencio que "en sí mismo era una acusación" (p. 245). Tras confesar que no está casado diciendo "Nadie me quería" con una sonrisa, el auto le ordena: "¡No hable a menos que se le hable!" (p. 245). Finalmente, tras preguntar "¿A dónde me llevan?", el auto emite un clic informativo y responde: "Al Centro Psiquiátrico de Investigación sobre Tendencias Regresivas" (p. 246). El relato concluye con Mead entrando en la celda metálica mientras señala su hogar diciendo "Esa es mi casa", la única iluminada en una ciudad de casas que parecen "tumbas" (p. 246).

Fahrenheit 451, el piromaníaco redivivo

La novela se ubica en una sociedad futura donde la felicidad se impone a través del consumo de entretenimiento trivial y la prohibición de los libros, considerados fuentes de confusión y conflicto. Guy Montag es un bombero cuya función es provocar incendios para destruir cualquier texto literario. Montag vive una existencia mecánica y alienada junto a su esposa Mildred, quien está sumergida en el vacío de las "paredes de televisión". Pero todo cambia al conocer a Clarisse McClellan, una joven cuya curiosidad y amor por la naturaleza le obligan a cuestionar su propia vida y la moralidad de su oficio.

El inicio del conflicto interno de Montag se intensifica tras una serie de eventos perturbadores: el intento de suicidio de su esposa, la desaparición de Clarisse y el sacrificio de una anciana que prefiere arder con sus libros antes que entregarlos. Estos hechos llevan a Montag a robar y esconder libros, buscando respuestas en las palabras prohibidas. El capitán Beatty, su jefe y antagonista, intenta persuadirlo mediante discursos cínicos, argumentando que la censura no fue impuesta por el gobierno, sino que surgió de la propia sociedad que prefirió la comodidad y el pensamiento simplificado para evitar ofensas mutuas.

Decidido a rebelarse, Montag busca la ayuda de Faber, un antiguo profesor de literatura que vive en el anomalato. Juntos traman un plan para socavar el sistema desde dentro, pero la traición de Mildred, quien denuncia a su propio esposo, precipita el clímax. Montag es obligado a quemar su propia casa, pero en un acto de liberación terminal, utiliza el lanzallamas contra Beatty y huye de la ciudad, perseguido por el implacable Sabueso Mecánico. Durante su huida, Montag se despoja de su antigua identidad y cruza el río hacia el campo, dejando atrás una civilización al borde de la autodestrucción bélica.

Finalmente, Montag huye hacia una comunidad de los llamados “Hombres Libro”, liderada por Granger. Las personas han desarrollado un método para memorizar obras completas de la literatura y la filosofía, convirtiéndose en bibliotecas vivientes para preservar el conocimiento hasta que la humanidad esté lista de nuevo. Mientras la guerra estalla y una bomba atómica reduce la ciudad a cenizas, el grupo comienza una caminata hacia las ruinas. Lo mismo ocurre con Montag, quien custodia el Eclesiastés en su memoria, asume su rol en la reconstrucción de una sociedad que, como el ave fénix, debe aprender de sus propios errores para no repetirlos.

Estamos ante un autor que, como él mismo decía, "fue criado por las bibliotecas”. Ocurrió en esa maraña de libros que poco a poco fue tejiendo las historias llenas de complejidad y humanidad que conocemos en su diversa obra: The Pedestrian, Fahrenheit 451, The Martian Chronicles e The Illustrated Man. Esta obra tan diversa surgió de un hombre que amaba las bibliotecas y conmemoró la importancia de los libros en la novela Fahrenheit 451.



Referencias

Bradbury, R. (1996). Fahrenheit 451 (Edición 40 Aniversario). Simon & Schuster.

Bradbury, R. (2005). Live Forever: What It Means to Be as Semi-Immortal as Ray Bradbury. Humanities Magazine, 26(6), 15-20.

Munteanu, N. (24 de abril de 2015). When We Burn Books: Ray Bradbury’s Fireman. Nina Munteanu. https://ninamunteanu.me/2015/04/24/when-we-burn-books-ray-bradburys-fireman/

United States Holocaust Memorial Museum. (2021). The burning of books. Holocaust Encyclopedia. https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/book-burning


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