El origen del parlamentarismo en el Perú



Nota. Adaptado de El juramento de las Cortes de Cádiz en 1810 [Óleo], por J. Casado del Alisal, 1863, Congreso de los Diputados de España (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:El_juramento_de_las_Cortes_de_C%C3%A1diz_en_1810.jpg). En el dominio público.



Por: Marco Roncagliolo



Durante el siglo XVIII, las monarquías ilustradas mantuvieron el control del poder político. Sin embargo, a raíz de la crisis de la monarquía española, la intelectualidad criolla de Lima y de las provincias comenzó a debatir conceptos como la representación, la soberanía y la libertad, entre otros, en espacios de discusión como la Sociedad de Amantes del País.


El Virreinato del Perú recibió la influencia de las corrientes libertadoras procedentes del norte, encabezadas por el Libertador José Simón Bolívar, y del sur, lideradas por el Libertador José de San Martín. Al mismo tiempo, las divisiones ideológicas y sociales fragmentaron a la élite virreinal, mientras que diversos líderes militares comenzaron a disputar el poder mediante la fuerza.


En este contexto, el Convictorio de San Carlos, fundado el 7 de junio de 1770 durante el gobierno del virrey Manuel de Amat y Junyent, se convirtió en el principal centro de estudios superiores del virreinato. Esta institución fue el semillero de dos importantes corrientes intelectuales. La primera estuvo conformada por los reformistas, quienes buscaban modernizar la administración, la economía y la educación mediante una mayor autonomía. Entre sus principales representantes destacaron José Baquíjano y Carrillo e Hipólito Unanue. La segunda corriente estuvo integrada por los patriotas, para quienes el Convictorio constituyó el "cuartel general de la insurrección peruana". Entre ellos sobresalieron José Faustino Sánchez Carrión, Toribio Rodríguez de Mendoza, el aristócrata José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, así como Mariano José de Arce Bedregal, clérigo arequipeño que intervino en el Cabildo Abierto del 15 de julio de 1821, donde se discutió la independencia del Perú.


Siguiendo la tradición de los salones literarios surgidos en la Francia del siglo XVII y difundidos durante el Antiguo Régimen, en Lima se desarrolló la Sociedad de Amantes del País, institución en la que se realizaban debates bajo un reglamento interno y la dirección de un presidente. Sus antecedentes se encuentran en la Academia de la Juventud Limeña, cuyos integrantes comenzaron a reunirse desde 1783. Posteriormente, estos conformaron la Academia Filarmónica, una asociación organizada con estatutos, horarios de sesiones y autoridades, presidida por José Rossi y Rubí —conocido como Hesperiófilo—, mientras que Hipólito Unanue desempeñó el cargo de secretario.


Con el paso del tiempo, debido al retiro de algunos miembros y a la incorporación de nuevos intelectuales, la institución adoptó el nombre de Sociedad de Amantes del País. Durante las últimas décadas del siglo XVIII funcionó bajo un estatuto que regulaba las discusiones científicas, económicas y políticas destinadas a construir y redescubrir una imagen del Perú para los propios peruanos. Como señala Shafer (1972, p. 67), esta sociedad académica expresaba la voluntad de sus integrantes de trabajar por el "fomento económico del país, único medio, pensaban, para servir a su patria". En conjunto, sus miembros compartían una identidad institucional sustentada en principios ilustrados, reformistas y patrióticos (UNIFÉ, pp. 63-67). 


En este sentido, puede afirmarse que en estos espacios se encuentran algunos de los antecedentes más importantes de la cultura deliberativa y de las prácticas que posteriormente caracterizarían al parlamentarismo peruano.

La primera experiencia parlamentaria propiamente dicha se inició con la convocatoria a las Cortes de Cádiz. La crisis de la monarquía borbónica comenzó con la conjura de El Escorial, en noviembre de 1807, y continuó con el motín de Aranjuez, en marzo de 1808, acontecimientos que obligaron al primer ministro Manuel Godoy a renunciar y al rey Carlos IV a abdicar en favor de su hijo Fernando VII. Poco después, este último fue forzado a abdicar en Bayona en favor de José I Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte.


Como consecuencia del vacío de poder, se constituyó la Junta Suprema Central, que reconoció a Fernando VII como rey legítimo y convocó a las Cortes de Cádiz. En el Virreinato del Perú se llevaron a cabo las primeras elecciones para designar representantes. El proceso permitió elegir a veinte diputados, entre ellos Vicente Morales Duárez, Dionisio Inca Yupanqui, Antonio Suazo y Blas Ostolaza.

La experiencia gaditana culminó con la promulgación de la Constitución de Cádiz el 19 de marzo de 1812. En el Perú, el virrey José Fernando de Abascal y Sousa juró la Constitución entre el 2 y el 6 de octubre del mismo año. Su vigencia introdujo importantes reformas, entre ellas la libertad de imprenta y la abolición del Tribunal de la Inquisición, acontecimientos que ampliaron los espacios de discusión pública y favorecieron el desarrollo de una naciente cultura política representativa.




Referencias

Puente Candamo, J. A. de la. (2013). La independencia del Perú (2.ª ed.). Fondo Editorial del Congreso del Perú. 


Sobrevilla Perea, N. (2024). La nación subyacente. 10 ensayos para pensar la independencia peruana. Planeta. 


Zuloaga, M. (2021). Las luchas por la independencia (1780-1830). Instituto de Estudios Peruanos. 

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