Las tres condiciones de la inmigración
Nota. Adaptado de External migration: the EU and surrounding territories, por Foundation Robert Schuman, 2021, Robert Schuman Foundation Policy Paper. Dominio público / Uso abierto de datos públicos.
Por: Marco Roncagliolo
En su obra 21 lecciones para el siglo XXI, Yuval Noah Harari dedica el capítulo 9 a analizar el fenómeno de la inmigración como un desafío crítico para la estabilidad de los sistemas políticos modernos. El autor plantea que la globalización ha generado una paradoja: mientras las distancias se acortan, el contacto con lo "extraño" genera mayor fricción. "British Airways no ofrecía vuelos directos entre Delhi y Londres en los días del rey Alfredo el Grande" (p. 161), lo que hoy facilita que las diferencias culturales se vuelvan una fuente de tensión cotidiana. A pesar de que el mundo parece más homogéneo, la necesidad de asimilar o expulsar a los extranjeros pone a prueba las identidades colectivas, especialmente en una Unión Europea que nació bajo la promesa de unir culturas diversas pero que hoy "podría desmoronarse debido a su incapacidad para contener las diferencias culturales entre europeos y emigrantes de África y Oriente Próximo" (p. 161).
Para clarificar este debate, Harari propone entender la inmigración como un pacto estructurado en tres términos fundamentales. El Término 1 establece que "el país anfitrión permite la entrada de inmigrantes en su territorio" (p. 162). El Término 2 indica que, a cambio, "los inmigrantes deben adoptar al menos las normas y los valores fundamentales del país anfitrión" (p. 162). Finalmente, el Término 3 señala que "si los inmigrantes se asimilan hasta cierto grado... con el tiempo se convierten en miembros iguales y completos del país anfitrión" (p. 162).
Este pacto genera dos posiciones antagónicas. Los proinmigracionistas sostienen que es "imposible frenar completamente la inmigración" (p. 163) y que, dado que "la misma Europa es muy diversa" (p. 165), se debe fomentar una "pronta aceptación" (p. 167) de quienes llegan buscando un futuro mejor. Por el contrario, los antiinmigracionistas defienden que "uno de los derechos más básicos de cada colectivo humano es defenderse contra la invasión" (p. 163). Esta postura cuestiona la tolerancia de ciertos grupos, especialmente de países musulmanes, ante valores occidentales sobre el género o la religión (p. 165), y argumenta que la asimilación real requiere siglos, no décadas, por lo que las "expectativas excesivas" de los migrantes por ser tratados como nativos rápidamente son parte del problema (p. 167).
En última instancia, el conflicto radica en la percepción de que los inmigrantes "no hacen un esfuerzo sincero por integrarse" (p. 168) o que los anfitriones "les dificultan conseguirlo" (p. 168), creando un círculo vicioso de resentimiento. Esta falta de adaptación se hace evidente en las imágenes difundidas en internet sobre las crisis actuales, donde la resistencia de sectores de migrantes africanos y árabes a integrarse plenamente a los valores locales parece confirmar los temores sobre la viabilidad de este pacto cultural.
Referencia
Harari, Y. N. (2018). 21 lecciones para el siglo XXI (J. Ros, trad.). Debate.
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