La geopolítica del litio y la reconfiguración de las cadenas globales de valor: dominio chino, respuestas occidentales y dilemas socioambientales en la periferia extractiva

Por: Marco Roncagliolo


Fuente: BJP7Imagenes



1. Introducción

La transición mundial hacia la energía limpia representa una transformación estructural crucial, al alejarse de un sistema energético dependiente de los combustibles fósiles para avanzar hacia un marco que enfatiza la electrificación respaldada por minerales esenciales (Altiparmak, 2023, p. 488; Riofrancos, 2023, p. 20). Dado que la industria del transporte es responsable de aproximadamente una cuarta parte (25%) de las emisiones globales de dióxido de carbono asociadas con la energía, se ha vuelto imperativo descarbonizar el transporte terrestre mediante la adopción de la electromovilidad, lo que refleja un objetivo clave de los acuerdos climáticos globales (Sánchez-López, 2023, p. 23). Como resultado, las preocupaciones con respecto a la seguridad energética se centran ahora, cada vez más, en la disponibilidad de materiales, la concentración geográfica de los recursos y las complejas cadenas de suministro involucradas en los minerales de grado batería —como el litio, el cobalto y el níquel—, en lugar de centrarse en las rutas comerciales convencionales de hidrocarburos (Bridge & Faigen, 2022, p. 2). En este nuevo contexto tecnológico y económico global, la tecnología de baterías de iones de litio emerge como la principal plataforma tecnológica, fomentando interconexiones significativas entre los sectores automotriz, minero y energético (Bridge & Faigen, 2022, p. 2; Sánchez-López, 2023, p. 23).


La principal preocupación con respecto a la economía global del litio se relaciona con la significativa disparidad geográfica que existe entre la extracción de minerales en el sector inicial (upstream) y los procesos de refinado y fabricación en el segmento intermedio (midstream). La extracción de litio en bruto se sitúa predominantemente en Australia, que representa el 52%, y en el Triángulo del Litio de América del Sur, compuesto por Chile con un 22%, Argentina con un 7% y Bolivia (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Sánchez-López, 2023, p. 23). Por otro lado, China mantiene una posición casi monopolística a lo largo de toda la cadena de valor, al dominar entre el 59% y el 80% de la capacidad mundial de refinado de litio, del 73% al 80% del refinado de cobalto, el 70% de la producción de grafito, el 95% del manganeso y del 63% al 68% del procesamiento de níquel (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Johnson et al., 2024, p. 1; Riofrancos, 2023, p. 21; Vivoda, 2023, p. 2). Además, China abarca del 75% al 79% de la capacidad de fabricación mundial de celdas de batería (gigafactories), generando del 70% al 73% de los cátodos (incluidos el 99% de los cátodos de fosfato de hierro y litio), el 85% de los ánodos, el 66% de los separadores y el 62% de los electrolitos (Johnson et al., 2024, p. 1; Sánchez-López, 2023, p. 24; Vivoda, 2023, p. 2). Esta disparidad dificulta a los demas países del Triángulo del Litio desarrollar procesos de refinado y fabricación de baterías de iones de litio.


A partir de esta situación, este ensayo sostiene que, aunque la transición ecológica global se presenta como una necesidad ecológica integral, perpetúa las tensiones económicas estructurales y dependencias inequitativas entre el centro y la periferia. Si bien hay esfuerzos estratégicos de las naciones occidentales para mitigar la supremacía china mediante la relocalización en países aliados (friend-shoring) y la securitización de los recursos (Vivoda & Matthews, 2024, p. 463) esta lleva a incrementar las presiones que enfrentan las naciones productoras de América del Sur, relegando potencialmente al Triángulo del Litio a una mera "cantera" primaria para los centros industriales globales (Fornillo & Lampis, 2023, p. 1). De la misma manera, esta búsqueda competitiva de metales para baterías da lugar a un dilema socioecológico —o "extractivismo verde"— en el que los objetivos de descarbonización del Norte Global se alcanzan a expensas de un agotamiento de las aguas subterráneas, la pérdida de biodiversidad y perturbaciones socioculturales en las poblaciones indígenas de las zonas periféricas de salares (Jerez et al., 2021, p. 1; Petavratzi et al., 2022, p. 675; Voskoboynik & Andreucci, 2022).


2. La hegemonía industrial de china y la vulnerabilidad geoeconómica de occidente

2.1. El monopolio chino en el Midstream y Downstream

El primer pilar de la hegemonía industrial de China es el eslabón de procesamiento y refinado químico (midstream) en la cadena de valor, (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Riofrancos, 2023, p. 21). En este momento, las plantas chinas procesan entre el 59% y el 80% del litio a nivel mundial, entre el 73% y el 80% del cobalto, el 95% del manganeso, el 70% del grafito y entre el 63% y 68% del níquel grado batería (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Johnson et al., 2024, p. 1; Vivoda, 2023, p. 2). El refinado es una etapa técnica de alta exigencia, donde la transformación de minerales brutos en compuestos químicos de alta pureza (como el hidróxido y el carbonato de litio) es indispensable para garantizar la estabilidad química, rendimiento y seguridad de las baterías (Bridge & Faigen, 2022, p. 2). Al tener el monopolio de esta fase, China ha logrado posicionarse en el tránsito obligatorio para los recursos extraídos masivamente en las periferias globales —como Australia y el Triángulo del Litio—, manteniendo un valor económico significativo antes de su distribución a los mercados de manufactura (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Sanchez-Lopez, 2023, p. 24). Esto le da una ventaja competitiva como país transformador de minerales en productos requeridos por varios países.

2.2. Capacidad de refinado y procesamiento 

Luego en la fase downstream (refinamiento), china se consolida con el dominio de la infraestructura fabril e industrialización de materiales activos y celdas de batería. Concentra entre el 75% y el 79% de la capacidad mundial de celdas de batería en megafábricas (gigafactories), al mismo tiempo que controla entre el 70% y el 73% de la producción global de cátodos de litio (LFP)—(Johnson et al., 2024, p. 1; Sanchez-Lopez, 2023, p. 24; Vivoda, 2023, p. 2). Esta escala de producción no solo crea barreras de entrada técnicas y financieras insuperables para nuevos competidores, sino que a su vez subordina el ensamblaje de la industria automotriz global a las capacidades instaladas chinas (Bridge & Faigen, 2023, p. 2; Vivoda, 2023, p. 2).

2.3. Vulnerabilidad de Estados Unidos y la Unión Europea

La necesidad de intervención por parte de las potencias industriales occidentales surge de una significativa "trampa de dependencia" establecida por el dominio casi monopolístico de China sobre los sectores de refinado químico intermedio (midstream) y fabricación final (downstream) dentro de la cadena de valor de las baterías de iones de litio (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Vivoda, 2023, p. 2). Esta elevada concentración geográfica de la producción de litio para los sectores automotriz y de energía limpia, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea hace que sean susceptibles de interrupciones comerciales, fluctuaciones de precios y a la potencial manipulación geopolítica de estos materiales críticos (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Vivoda, 2023, p. 2).



2.5. Respuestas de política industrial en Occidente 

Debido a esto, los responsables de la formulación de políticas en Washington, Bruselas y otras capitales occidentales han enmarcado cada vez más el tema de los minerales críticos como un asunto de seguridad nacional, la autonomía industrial y el éxito de sus objetivos de descarbonización con balance neto cero (net-zero) (Dunlap & Riquito, 2023, p. 3; Riofrancos, 2023, p. 27; Vivoda, 2023, p. 2). Para corregir este desequilibrio, los gobiernos occidentales han implementado estrategias industriales verdes respaldadas por el Estado (Riofrancos, 2023, p. 27; Vivoda, 2023, p. 2). En los Estados Unidos se aprobó el Título III de la Ley de Producción de Defensa (Defense Production Act) para facilitar la inversión estatal directa en la minería, el procesamiento químico y la recuperación de materiales para baterías (Riofrancos, 2023, p. 27). A su vez, la Ley de Reducción de la Inflación (Inflation Reduction Act) de 2022 que introdujo incentivos fiscales para vehículos limpios, supeditados a que los minerales y componentes de las baterías sean extraídos, procesados o reciclados en América del Norte o en países con acuerdos de libre comercio (Bridge & Faigen, 2023, p. 2; Riofrancos, 2023, p. 27; Vivoda, 2023, p. 2).

Paralelamente, la Unión Europea lanzó la Alianza Europea de Baterías (European Battery Alliance) para movilizar inversiones tanto públicas como privadas hacia Proyectos Importantes de Interés Común Europeo, y promulgó la Ley de Materias Primas Críticas (Critical Raw Materials Act) junto con el Reglamento Europeo sobre Baterías Sostenibles (Dunlap & Riquito, 2023, p. 3; Vivoda, 2023, p. 2). Estas medidas tienen como objetivo simplificar los procesos de obtención de permisos para iniciativas estratégicas e imponer estrictas regulaciones sobre la huella de carbono para cultivar un sólido ecosistema regional de fabricación de baterías con posibilidad de mitigar la hegemonía China (Dunlap & Riquito, 2023, p. 3; Vivoda, 2023, p. 2). Ambas regiones occidentales buscan revertir la hegemonía china e incentivar una industria ecológica del litio.



3. Reorganización logística, Friend-Shoring y geopolítica del transporte

3.1. El paradigma del Friend-Shoring y el nexo seguridad-sostenibilidad

La reorganización logística de la cadena global de valor del litio responde a una estrategia impulsada por las potencias occidentales para contener su vulnerabilidad geoeconómica frente china. En este ámbito se ubica el friend-shoring o relocalización de suministros entre países políticamente aliados mediante la Alianza de Seguridad de Minerales (Minerals Security Partnership - MSP) liderada por Estados Unidos y sus socios multilaterales (Vivoda, 2023, p. 2; Vivoda & Matthews, 2024, p. 463). Esta alianza busca canalizar inversiones públicas y privadas hacia proyectos situados en jurisdicciones políticamente seguras, al tiempo que instrumentaliza los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). A través de este "nexo entre seguridad y sostenibilidad", las economías del Norte Global imponen exigencias de trazabilidad ambiental que operan como una barrera de entrada estratégica frente a los insumos refinados procedentes de China (Petavratzi et al., 2022, p. 673; Riofrancos, 2023, p. 20).

3.2. Infraestructura logística y naturaleza del "cuello de botella"

3.2.1. Rutas marítimas transoceánicas 

Las rutas marítimas transoceánicas que conectan los grandes nodos de extracción primaria en el Sur Global con las plantas de procesamiento e industrialización en Asia Oriental dentro de la cadena global de baterías. El concentrado de espodumena no refinado extraído en las minas de roca dura de Australia y los embarques masivos de carbonato de litio obtenidos de los salares de Chile y Argentina transitan por el Océano Pacífico hacia los centros de refinado ubicados en China, Corea del Sur y Japón (Bridge & Faigen, 2022, p. 4; Johnson et al., 2024, p. 3; Sanchez-Lopez, 2023, p. 24). Luego, los componentes son redistribuidos mediante nuevas rutas de carga naviera hacia los mercados de ensamblaje automotriz y gigafábricas en Europa y América del Norte (Bridge & Faigen, 2023, p. 2; Sanchez-Lopez, 2023, p. 24).

3.2.2. Nodos portuarios estratégicos 

En esta red de transporte transoceánico, las infraestructuras portuarias del Pacífico sudamericano cumplen un rol geopolítico clave para el embarque del mineral y para los primeros intentos de procesamiento intermedio. Por ejemplo, el Puerto de Mejillones, en Chile, constituye un nodo logístico estratégico para articular las exportaciones del Salar de Atacama y servir como punto de salida al mar para proyectos en la Puna argentina, como la producción del Salar Centenario-Ratones desarrollada conjuntamente por Eramet y Tsingshan (Johnson et al., 2024, p. 6). Este puerto ha logrado obtener una mayor relevancia geopolítica tras la firma de acuerdos entre la corporación estatal chilena CORFO y conglomerados chinos como Tsingshan y BYD para la construcción de un parque industrial de cátodos, celdas de almacenamiento y vehículos eléctricos en las proximidades de Mejillones (Johnson et al., 2024, p. 6; Sanchez-Lopez, 2023, p. 30; Johnson et al., 2024, p. 6). Es así que el puerto se convierte en un punto de disputa que conecta las rentas nacionales y la presencia corporativa asiática en Sudamérica.

3.2.3. Reconceptualización del Choke Point 

Finalmente, la dinámica geoeconómica exige una reconceptualización teórica del término choke point o punto de estrangulamiento. Anteriormente debido a los hidrocarburos fósiles, la vulnerabilidad logística se concentraba en estrechos marítimos y pasajes navales geográficos —tales como el Estrecho de Ormuz o Bab el-Mandeb— expuestos a bloqueos militares (Altiparmak, 2023, p. 488). Mientras tanto, en el caso del litio, el verdadero cuello de botella se traslada hacia la hiperconcentración del refinado químico e industrial en territorio chino, donde se procesa entre el 50% y el 80% del litio mundial y cerca del 80% de las celdas de batería (Kalantzakos, 2020, p. 2; Riofrancos, 2023, p. 21; Vivoda, 2023, p. 2). Por tanto, el riesgo de un estrangulamiento en el flujo comercial del litio eventuales restricciones administrativas, cuotas o decisiones de política comercial emitidas desde Pekín, las cuales condicionan la seguridad industrial de la transición energética global (Altiparmak, 2023, p. 488; Riofrancos, 2023, p. 21).

4. Tipos de Gobernanza e Integración en el Triángulo del Litio

4.1. Modelos nacionales de gobernanza en Sudamérica

Chile: El modelo de gobernanza que combina la gestión estatal centralizada con alianzas corporativas público-privadas, a través de la Estrategia Nacional del Litio de 2023 mediante la acción de empresas públicas (CODELCO y ENAMI) junto a operadores privados tradicionales como SQM y Albemarle. Este modelo busca la captura de las rentas y el fomento de los encadenamientos industriales, al tiempo que intenta responder a las exigencias de seguridad ecológica en el Salar de Atacama al destinar el 30% de la superficie de los salares a la conservación de humedales y biodiversidad. No obstante, diversos análisis señalan que el modelo mantiene un marcado sesgo exportador que tensiona la sostenibilidad ambiental de la cuenca. Esto ocasiona la masiva evaporación de salmueras provocado por la sobreexplotación de agua subterránea, estrés hídrico y alteración socioecológica en los territorios ancestrales del pueblo Lickanantay, evidenciando los severos límites de las salvaguardas regulatorias cuando la prioridad del Estado continúa centrada en sostener el ritmo de extracción para los mercados globales (Jerez et al., 2021; Johnson et al., 2024; Poveda, 2020). Por ello, la gobernanza centralizada de Chile busca las rentas, pero con riesgos de daños a los humedales.

Argentina: Por su parte, Argentina presenta una gobernanza altamente fragmentada y liberalizada basada en la descentralización federal, donde la Constitución otorga a las provincias el dominio de los recursos mineros. Esto incentiva la competencia provincial y la atracción desregulada de capitales transnacionales a través de marcos normativos abiertos, lo que complica la formulación de una política ambiental nacional. Desde el punto de vista ecológico, debido a que evalúan el impacto ambiental y la fiscalización del recursos hídrico terminan en manos de instituciones provinciales escasa coordinación interjurisdiccional. En cuencas endorreicas de alta montaña como Salinas Grandes y Salar de Olaroz-Cauchari, los proyectos mineros amenazan con desatar un colapso hidrológico a escala regional, aumentando los conflictos socioambientales con comunidades indígenas originarias que exigen el respeto al consentimiento libre, previo e informado (FPIC) en el marco del Convenio 169 de la OIT(Díaz Paz et al., 2023; Dorn & Ruiz Peyré, 2020; Obaya, 2021; Petavratzi et al., 2022). En este caso el modelo argentino descentralizado divide la respuesta y erosiona causando un colapso hídrico y posibles conflictos socioambientales.

Bolivia: A diferencia de los anteriores ejemplos, Bolivia adoptó un modelo de nacionalismo estatal centralizado por medio de la empresa pública Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), declarando los salares como recursos estratégicos de exclusividad estatal para controlar tanto la fase extractiva como la industrialización downstream. Sin embargo, la consecución de este proyecto soberano se ha visto seriamente obstaculizada por complejas restricciones eco-hidrogeológicas —tales como altas concentraciones de magnesio y mayores niveles de precipitación en el Salar de Uyuni—, sumadas a la falta de capacidad técnica para escalar la producción de forma sustentable. Ante estos obstáculos, el Estado ha reorientado su estrategia hacia alianzas internacionales para implementar tecnologías de Extracción Directa de Litio (EDL) con consorcios chinos y rusos. Desde el ámbito de la seguridad ecológica, requiere volúmenes considerables de agua dulce para los procesos de lavado químico, lo que reaviva las preocupaciones de las comunidades campesinas e indígenas de Potosí sobre la protección de sus fuentes hídricas y la falta de transparencia en la gestión ambiental (Bos & Forget, 2021; Johnson et al., 2024; Obaya et al., 2021). Este modelo nacionalista de tiene restricciones que son la falta de capacidad tecnologica y poca transparencia ambiental.

4.2. El riesgo de reprimarización

Las divergencias institucionales entre Chile, Argentina y Bolivia convergen en: el riesgo inminente de reprimarización y la consolidación del Triángulo del Litio como una mera "cantera latinoamericana" al servicio de la descarbonización del Norte Global.  Las barreras tecnológicas y corporativas de la red global de baterías imposibilitan que las iniciativas locales de agregación de valor (linkages) escalen industrialmente. Esta inserción periférica exacerba los problemas de seguridad ecológica al institucionalizar un esquema de "extractivismo verde", en el cual los costos ecológicos locales —la desecación de humedales altoandinos, la pérdida de biodiversidad frágil y la alteración de modos de vida locales— son externalizados e invisibilizados para viabilizar metas de electromovilidad limpia en las economías centrales. En última instancia, sin una Evaluación Ambiental Estratégica (SESA) regional integrada y sin transferencias tecnológicas efectivas, la explotación del mineral profundizará las asimetrías de dependencia sin garantizar la seguridad ecológica de las cuencas ni el desarrollo socioeconómico equitativo de la región (Fornillo & Lampis, 2023; Obaya et al., 2021; Voskoboynik & Andreucci, 2022).

5. La paradoja socioecológica: "extractivismo verde" e injusticias locales


5.1. La discursiva de la transición limpia

El paradigma del "extractivismo verde" (green extractivism) conceptualiza la apropiación y mercantilización masiva de bienes minerales, hídricos y territoriales legitimada institucionalmente bajo el imperativo ético de mitigar el cambio climático global y promover la transición hacia una economía baja en carbono (Voskoboynik & Andreucci, 2022, p. 788). En ámbitos normativos como el Pacto Verde Europeo (European Green Deal), la extracción de minerales críticos es reconfigurada discursivamente como una actividad ecológicamente indispensable, promoviendo una retórica que la literatura califica de orwelliana al equiparar la expansión minera con la conservación ambiental bajo consignas como "mining is environmentalism" (Dunlap & Riquito, 2023, p. 2; Riofrancos, 2023, p. 24). Esta narrativa de un "reduccionismo climático" que simplifica la crisis socioecológica global a un mero cálculo cuantitativo de emisiones de dióxido de carbono (CO2), lo que permite subordinar la destrucción ambiental territorial —la desecación de acuíferos, la pérdida de biodiversidad y el despojo de comunidades originarias— en aras de alcanzar metas abstractas de descarbonización urbana en las economías centrales (Riofrancos, 2023, p. 25; Voskoboynik & Andreucci, 2022, p. 792). De este modo, las políticas de descarbonización del Norte Global transforman las periferias extractivas en "zonas de sacrificio verde" (green sacrifice zones), y categorizan sus ecosistemas y poblaciones como prescindibles para viabilizar estilos de vida de consumo libre de emisiones (Dunlap & Riquito, 2023, p. 3; Jerez et al., 2021, p. 2).

5.2. Impactos territoriales y asimetrías socioambientales

En las cuencas endorreicas del Triángulo del Litio (Salar de Atacama en Chile y la Puna en Argentina), la minería de salmuera provoca un agudo estrés hídrico debido a la evaporación industrial y las frágiles tasas de recarga natural. Para obtener 1 tonelada de carbonato de litio equivalente (LCE), el proceso de evaporación solar elimina irreversiblemente a la atmósfera entre 50 y 500 m³ (50.000 a 500.000 litros) de salmuera profunda (Díaz Paz et al., 2023, p. 3; Jerez et al., 2021, p. 5). En el Salar de Atacama, el bombeo antropogénico alcanza salidas de entre 8.442 L/s y 8.842 L/s, superando significativamente el flujo medio de recarga natural de la cuenca, calculado en apenas 6.810 L/s (Jerez et al., 2021, p. 6).

Esta extracción continua desestabiliza la dinámica hidrodinámica de las cuencas, alterando la interfaz entre el agua dulce y la salada e induciendo la salinización de acuíferos superficiales (Jerez et al., 2021, p. 7; Petavratzi et al., 2022, p. 680). Como consecuencia, la sobreexplotación hídrica detona intensos conflictos socioambientales con las comunidades indígenas originarias —como el pueblo Lickanantay en Atacama y comunidades Kolla y Atacama en la Puna Argentina— que dependen de la ganadería de camélidos y la agricultura de subsistencia (Díaz Paz et al., 2023, p. 3; Jerez et al., 2021, p. 1). Los autores denominan a este fenómeno la "sombra colonial de la electromovilidad verde", pues la descarbonización del transporte en el Norte Global se logra sobre la base de la depredación hídrica y la fractura etnocultural en los territorios ancestrales del Sur Global (Jerez et al., 2021, p. 1; Voskoboynik & Andreucci, 2022, p. 787).

Impulsada por los mandatos de soberanía de materias primas críticas (CRMs) de la Unión Europea, la frontera extractiva del litio se ha extendido hacia el Norte Global, en el propio continente europeo mediante megaproyectos de minería de roca dura (espodumena) a cielo abierto (Dunlap & Riquito, 2023, p. 2). Un ejemplo de ello ocurre en la región montañosa de Portugal llamado proyecto "Mina do Barroso", operado por la británica Savannah Resources, contempla explotación minera a cielo abierto que se convertirá en la mina de litio más grande de Europa Occidental (Dunlap & Riquito, 2023, p. 4) pero se superpone sobre terrenos comunitarios tradicionales (terras baldías), clasificados en 2017 por la FAO como Patrimonio Agrícola Mundial (Globally Important Agricultural Heritage System - GIAHS) (Dunlap & Riquito, 2023, p. 4). Ante el riesgo de destrucción del patrimonio rural y la contaminación de la cuenca del río Covas, las poblaciones locales y organizaciones ecologistas han articulado una firme resistencia bajo el lema "Minas Não!" y "Verde é o Barroso!" (Dunlap & Riquito, 2023, p. 2). 

6. Conclusión

El análisis integral de la cadena global de valor del litio muestra que la transición energética global dista mucho de ser un proceso tecnocrático o ecológicamente neutro. Por el contrario, constituye un espacio de disputa geoeconómica donde se reconfiguran y perpetúan relaciones de dependencia centro-periferia. 

Aunque la narrativa hegemónica del Norte Global promueve la electrificación del transporte y el almacenamiento renovable como respuestas éticas e indispensables ante el cambio climático, la estructura productiva replica las asimetrías históricas de la economía mundial. Mientras China ha consolidado un monopolio en el refinado de químico (midstream) y la fabricación de componentes de baterías (downstream), las potencias occidentales responden con la securitización de los minerales críticos a traves de politicas industriales de relocalización (onshoring) y las alianzas selectivas (friend-shoring) como la MSP, el IRA estadounidense y la CRMA europea.

Esta confrontación entre bloques industriales traslada la presión extractiva hacia los países del Sur Global —especialmente al Triángulo del Litio—, amenazando con consolidar a la región como una mera "cantera primario-exportadora" que asume los costos socioambientales locales para viabilizar metas de descarbonización e-mobility en los centros urbanos del Norte Global.

Ante la posibilidad de reprimarización y degradación territorial, la literatura especializada destaca la necesidad de realizar transformaciones estructurales en la gobernanza ambiental y las políticas de desarrollo tecnológico en la región.

Por ello, es necesario superar el modelo de licencias ambientales y Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) centradas en proyectos individuales. En su lugar, se requiere, a escala regional, un marco público transfronterizo de Evaluaciones Ambientales y Sociales Estratégicas (SESA) en el Triángulo del Litio. Este enfoque permitirá evaluar los impactos hidrogeológicos acumulativos sobre las cuencas endorreicas, proteger los ecosistemas de humedales altoandinos y armonizar la generación de datos científicos abiertos con procesos participativos vinculantes que garanticen el Consentimiento Libre, Previo e Informado (FPIC) de las comunidades indígenas originarias.

Para evitar el "extractivismo verde", los Estados productores (Chile, Argentina y Bolivia) deben impulsar una política industrial coordinada. Esto exige condiciones para el acceso a los salares a través de acuerdos efectivos de transferencia tecnológica e innovación local con socios internacionales. También es importante fomentar encadenamientos productivos genuinos (backward and forward linkages) —como el desarrollo de capacidades de ingeniería química, producción de insumos locales y joint ventures estratégicas. Esta estrategia resulta fundamental para situar a las economías sudamericanas como actores soberanos e integrados en la red global de baterías, salvaguardando la justicia hídrica, la equidad territorial y el desarrollo socioeconómico sustentable de la región. De esa manera, tanto el Norte Global como el Sur Global pueden hacer frente, de manera conjunta, a los desafíos ecológicos y al monopolio chino de la cadena de valor del litio en un proceso de transición energética.



7. Referencias

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